Capítulo Sexto...
Si muero mañana, nadie va a recordar mi rostro. Mi nombre se a perder en el mar de nombres de muchos muertos que nadie recuerda. Todo lo que soy hoy, todo lo que hice, todo lo que aprendí, todo lo que viví, todas las mujeres a las que amé, se van a convertir en una piedra clavada en la tierra, inerte como el ser al que representa. Ni un solo momento vivido vale por la pena de esa vida. Ni un solo momento representa lo que realmente significó para mi. Vivir un siglo y no hacer nada ¿de que vale? Vale mas vivir un solo instante plenamente. ¿Y el amor? El amor no es mas que un escollo en el camino de la vida. Una decepción, un engaño al corazón. Un artificio del destino para prolongar momentos que deberían ser efímeros, y de esa forma hacerlos intrascendentes, porque todo lo que dura demasiado es más que inútil. Porque lo mejor no es más que un instante. Un instante que se hace eterno en el recuerdo.